Estas bravas son para Don Bonifacio, que las pidió hace... Bueno, menos mal que con tanto ir y venir de Manchester y de cabrearse con el servicio de las bibliotecas de la Pérfida Albión, ni se habrá dado cuenta del retraso, je je je...
La imagen que debería ilustrar esta entrada es la de unos soberbios morros fritos, pero juro por Tutatis que no existen en Internet. Ni como 'morros' ni como 'oreja', ni flores.
Esto me ha sorprendido muchísimo, creía que San Google era infalible y lo sabía todo y ahora he perdido la fe y me encuentro a punto de suicidarme, de darme a la bebida y de salir a fundir la VISA ORO (que no tengo, pero es un detalle sin importancia), todo por este orden, ¿eh?
En fin, dejémos los asuntos trascendentales aparcados para centrarnos en lo que me ocurrió un día en mi feudo hostaleril, ese de dos bares y un restaurante en un club deportivo con muchas ínfulas y poca chicha, tan poca, que no aparece en San Google, como los morros. Bueno, sí que existe un club deportivo con el mismo nombre, pero por supuesto, no es ese, que anda y a ver si no lo sabré yo, que crecí en él.
Érase una vez que me colgaron la administración de estos servicios porque yo, lo que era es socia del club, pero como siempre me encuentran disponible para echar una mano, se toman esta, el antebrazo, y acaban arrancándome el brazo. O eso creían ellos.
Acepté y con ello al personal, que no era otro que hijos e hijas de otros socios, ganándose unas pelas para sus vicios (muuuuchoooos)
Pero es que los cahorros no tenían bastante con esto al parecer, y metían mano al género.
Cuando pillé a una que solía torearme a gusto, entregando unas botellas a sus amigos fue el principio de una escalada bestial. Tan convencidos estaban los cachorros de ser impunes por ser sus padres capitostes del club o amigos de estos, que se atrevieron a plantarme cara. Pobrecitos.
A esta la pillé porque siempre se negaba a sacar las botellas vacías al contenedor al finalizar la jornada, se creía la reina de Saba y me dejó colgada más de una vez, como cuando tenía que subir pan del pueblo en su moto (un kilómetro) para el almuerzo de un grupo que ya habían avisado y nada, no se presentaba, con el consiguiente disgusto de estas personas al quedarse sin almuerzo.
Mi moto estaba estropeada, así que yo me encontraba allí arriba, sin poder moverme.
Mis sensores se dispararon cuando una noche de verano, todo el establecimiento a tope, la reina de Saba cogió la caja de cartón donde poníamos los envases vacíos, disponiéndose a sacarla, a pesar de que sólo estaba por la mitad.
Le pregunté qué hacía. "Tirar las botellas". Le dije que no, que no estaba llena, que esto es al cerrar y el local estaba a petar, que sirviése las mesas. No me hizo caso, con toda su desvergüenza sacó la caja.
La dejé hacer, no iba a tirarla de los pelos que, por otra parte no tenía, porque era una marimacho de pelopincho.
Pero la seguí a distancia y entre la verja del jardín vi que entregaba unas botellas a alguien en un coche que salió cagando leches.
Al día siguiente me limité a comentar lo que había visto con otros de los "empleados". La reacción no se hizo esperar, a mediodía, estando sola en la oficina del club, haciendo cuentas, entró el padre de la reina de Saba, un tipo como un armario y me amenazó con partirme la cara si volvía a decir algo sobre su hija. Le dejé hablar sin inmutarme, los chulos no me asustan, son meros bocazas.
Por la tarde informé a la junta del incidente y se acordó un careo. Dado que sabía la relación del chulopiscinas con la junta, informé a socios amigos míos, hombres mayores, abuelos, de lo sucedido y cuando empezó el careo, estos entraron un momento en la oficina (no estaban autorizados, sólo la junta y los afectados), sólo para decir que fuesen con cuidado, que todo el club sabía perfectamente de las andanzas de esas "niñas"... El presidente tragó saliva y el resto de la junta miraba al suelo.
La actuación del chulopiscinas fue patética, negó haberme amenazado y sonreía con dientes de hiena, sabiéndose entre amigos, pero le corté en seco al mencionar lo que me dijo su mujer (que había entrado en la oficina un poco después que él) Esa tía hizo una actuación de lo más dramática, gritándome que ella había parido a su hija, ¡ella!, que era carne de su carne y sangre de su sangre.
Al repetir yo estas palabras punto por punto y añadir que si esa señora se cree la única madre del mundo, un ser especial, el chulopiscinas se hundió al constatar que no olvido nada, ni una coma y puedo repetirlo como si estuviera registrado en soporte informático.
Se aceptó, aunque a regañadientes, claro, mi petición de que esta chica dejase de trabajar. Simplemente, no eran tontos y sabían que sólo yo podía administrar los servicios de hostelería, las chicas no servían más que para zascandilear por ahí.
Al día siguiente, la señora de la limpieza me llevó a la puerta de entrada, la de la calle, y me enseñó compungida una pintada en la fachada que ponía "PUTA SORDA" . Le dije que no se preocupase, que de idiotas está el mundo lleno.
Por la tarde, uno de mis amigos la tapó con pintura de su casa, lleno de rabia y jaleado por otros.
Unos días después, en el bar de arriba, el de la piscina, me viene la niñata haciendo un pedido del cual tomé nota. Estaba como era habitual, en una mesa con sus amigos. Serví las bebidas mientras la tapa de morro frito se hacía en la freídora.
Al poco vino ella y me pidió los morros. Le dije que no habían pasado ni dos minutos, que estaban crudos. Pero insistió machaconamente en que los sirviése ya.
Me la vi venir y me negué en redondo, le dije que yo sirvo los alimentos en su punto, ni crudos ni quemados. Se fue, frustrada ante mi firmeza.
Esta chica es imbécil, si le hubiera hecho caso se habría dedicado a decir a sus amigos "¿Véis, véis? Está crudo, es un asco." Y por supuesto, a airearlo a los cuatro vientos, primero allí mismo, entre los socios presentes, y luego por todas partes, por la mañana en la piscina, por la tarde y por la noche.
Todavía no ha nacido quien me tome el pelo y esto les jode mucho, muchísimo.

Como se coma la cazuela entera no gana para sal de frutas, pedazo ración me hizo señora.
ResponderSuprimirSan Google hay veces que se coje vacaciones y al paso vamos con estas leyes tontas de vigilar la red igual dentro de poco no servirá de nada. Esperemos que no.
Veo que a ti Leona no te la dan con queso jejeje de todas maneras la roba botellas jeta impresentable no tenía mucha picardia tampoco y se la veía venir con facilidad. Puede que a otro responsable le engañara hay de todo pero vamos a ti o si me toca a mi la pillamos rápido.
Que niña mas asquerosa y anda que el papá, que valiente amenazando y luego negando todo. Lo que mas rabia da que esta gente de clubs privados algunos, se piensan que son los reyes del Mambo y tu estás para servirlos y callar y tragar JA faltaría mas.
Patetico y lamentable la pintada, hay desmuestra la educación que la dieron porque eso fue cosa de la niñata, y luego mas patetico si cabe el intento de hacer ver que tu pincho estaba mal echo para fastidiar. Serán de un club de lujo pero el cerebro de mosquito.
Hiciste muy bien en no callarte y que la muchacha mejor fuera. Lo que no entiendo porque tenían que ser los de allí los que curraran, si llevas tu todo el peso del bar y restaurante lo normal es que cojas de ayudantes a quien te parezca a ti bien. Que paciencia hay que tener pufff.
Ya contaré la anecdota de como pillé al primer camarero robando, hay que ser tonto como le cacé jjajjaja.
Je je je... No es una cazuela, es una cazuelita pequeña, de tapas. Así las servía yo.
SuprimirOye, pues lo de no encontrar fotos de morro frito me ha extrañado muchísimo, cualquiera diría que es una novedad, cuando no es así, ciertamente.
Sobre el "personal" del bar, como ya dije en otra ocasión, me llamarón porque la persona que lo llevaba antes se fue en plena temporada alta, dejándolos colgados.
Era alguien ajeno al club e igual pasó esto, que se hartaron de los hurtos de los hijos de papá, pensando que no había nada que hacer por ser quienes eran. No lo sé, yo no formaba parte de la junta y a los socios no se nos informó del motivo.
Era costumbre que fuesen estos chicos y chicas quienes hiciesen de camareros para ganarse un dinero, por esto no hice cambios, además de que estaba sola, pues mi familia endaba en Sevilla de vacaciones.
Pero como no paraban de hurtar a más y mejor, fui echándolos poco a poco, a medida que los pillaba. ¡Jo!, sólo se salvó una, la única que era honrada, pero sus padres vinieron a decirme que lo dejaba porque los demás malhablaban de ella.
Ya ves, criticaban a una persona honrada y esta tuvo que abandonar por ser la oveja negra. ¡El mundo al revés!
Los padres fueron muy amables, se disculparon por ello, pero me pidieron que me pusiera en su lugar y lo hice, claro.
Si pensaban que me iban a hundir al dejarme sin personal, lo llevaban claro. Volvió la familia de las vacaciones y mi hija y su padre se arremangaron.
Para las grandes fiestas -que son muchas en verano- conté con mi cuñada que vive en el pueblo y con amigos de mi hija que se alojaron en mi casa.
El servicio funcionó sin problema alguno y se quedarón con un palmo de narices. Renové la siguiente temporada, esta vez con documentos y firmas porque lo de antes fue sólo de palabra.
Venga, cuenta lo que hizo el pardillo que tenías tú, ¡ja ja ja!
Gracias por esa apetitosa ración de bravas, Doña Anita, y por su divertido y realista relato de las botellitas, la hija, la madre, el padre y el espíritu santo. Avila conserva un saborcillo rancio de ciudad provinciana con hidalgos venidos a menos.
ResponderSuprimirY ahora soy yo el que me encomiendo al espíritu ese para intentar que esto salga publicado. Confiemos, estoy en el ciber que menos falla.
Bonifacio las Bravas son cortesía de Leona no mias y el post también.
ResponderSuprimirPero bueno seguro que nuestra amiga Leona se sentirá igual de satisfecha sabiendo que le han gustado.
Muy satisfecha, ANMA, que ya sé que Don Bonifacio anda más perdido que un pulpo en un garaje por mor de los cibers de la Pérfida Albión, je je je...
SuprimirDon Boni, que ANMA no trabaja en un club deportivo con piscina, hombre, además, somos socias y si usted pide unas bravas y ella no está, se las sirvo con mucho gusto y aprovecho para largar, ¡juas!
Recuerde que suele pasar cuando no hay clientes, sirves las tapitas y rajas con el único que hay ;D
Claro que mira que confundirnos... ¡Niñaaaaa! ¿Te has pintado el pelo de Violín Pepsi como el mío?
:D :D :D
Sorry!... Las prisas, la mala leche con la que a veces funciono en Internete... Y, como dijo usted una vez, Doña Leona, el leer "en diagonal" cuando me encuentro textos largos. Intentaré corregirme. Salud y buenos alimentos!
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